En el competitivo mundo inmobiliario sólo unos pocos sobreviven.
Si las grandes agencias inmobiliarias tienen a su servicio a los mejores agentes, nosotros tenemos a nuestra disposición, un sinfín de carteles, anuncios, reclamas, etc. para conseguir llenar ese piso que tenemos que alquilar o a ese compañero/a que nos hace falta para no pagar una pasta cada curso. El piso/ casa/ ático/ chabola de tus sueños puede estar esperándote en algún tablón del campus. Suerte : )
Si echamos un vistazo a las fotos adjuntas, podréis comprobar que la oferta es muy amplia.
Dime que cartel haces y te diré qué carrera estudias. Podemos establecer cuatro categorías de carteles inmobiliarios:
1) La tipografía simple, el cartel sencillo, explícito y directo, te informa que la persona que ofrece piso, probablemente, estudie ciencias...o sea un ciborg.
Sin precio, sin concretar nada....¿Qué se buscan? chicas (dos, tres, quince...da igual)..¿donde? en Alicante, cerca de la plaza de toros... "cerca"... importante detalle.
CONCLUSIÓN:
No nos engañemos...es una técnica de márketing totalmente estudiada para que te pique la curiosidad...
2) Los gráficos, las tipografías tipo film o las fotografías a todo color, son más propias de estudiantes de diseño, o de fans de Tarantino. La verdad es que son los más cachondos.
CONCLUSIÓN:
Dios bendiga a los creativos publicitarios o a las fumadas esas a mitad de semana.
3) Los carteles con colores de neón, que además de llamar la atención, dañan la vista, pueden pertenecer por ejemplo a una licenciatura de económicas.
CONCLUSIÓN:
Dan miedo. En realidad nos preguntamos si anuncian pisos o un guateque a favor de los daltónicos.
4) Por último, todos tenemos la esperanza que esos carteles a boli bic, esos fosforitos con brilli-brilli, que parece que anuncien el piso de Punky Bruster, sean propios de estudiantes de selectividad, que aún no están entre nosotros.
CONCLUSIÓN:
El cartel, fruto de una mente perversa, queda más artístico cuando llueve. Eso de aportar información a base de rotulador carioca... le pasa factura a nuestra Punky Bruster.
Todo esto, eso sí, sin contar el día a día de un anuncio en uno de los tablones del campus. En menos de 3 horas, acabará roto, pintado, mojado u oculto detrás de otro anuncio fiestero de los estudiantes de Erasmus.
Descanse en paz... y nosotros también.
UN AÑO MÁS, UN AÑO MENOS
Hace 15 años